No quisiera engañaros con el título, así que me apresuro a aclararos que esta pizza tiene, de
la Fontana, solamente el recuerdo que conservamos de una exquisitez que comimos allí estas vacaciones. Me gustó tanto que quise reproducirla en casa, y creo que lo conseguí. Por su sencillez, no por otra cosa. Las pizzas, en Roma, al contrario de lo que pueda parecer por lo que estamos acostumbrados, son absolutamente sencillas, que no escasas, en cuanto a ingredientes. Siendo realmente éstos quienes llevan el peso de calidad y el sabor.
De masa fina y crujiente, y con tan pocos ingredientes, en principio puede llegar a desconcertar, pero el sentimiento queda descartado en cuanto clavas el primer mordisco a una de esas maravillas. Además, a no ser que la pidas sentado a la mesa de un restaurant, lo habitual es encontrar, por doquier, grandes planchas de pizza que son vendidas al peso, o
al taglio. El letrero
Hot Pizza, te lo encuentras hasta en los quioscos callejeros
. Aunque de éstas últimas no os puedo dar fe :-)

La masa de esta pizza es muy, muy ligera, y aquella de la Piazza di Trevi lo era tanto, que se me antojó delicada como una pieza de pastelería, sin serlo, claro. Curiosamente ninguna de las 4 o 5 que probamos tenía salsa de tomate, pero todo esto os lo contaré después. Ahora permitidme que os de un poquito la chapa con lo que tanto nos ha gustado de esta hermosa ciudad eterna. :-)