jueves, 12 de julio de 2012

Chocolate caliente para postres helados




La verdad es que no tengo especial preferencia por los sabores cuando hablo de postres helados. Tartas, sorbetes, helados, biscuits o granizados me gustan de todos los ingredientes, formas y maneras. Lo que sí intento, en la medida de lo posible, es que combinen bien con el chocolate, porque, quien puede resistirse a un buen chorretón de chocolate caliente sobre estos postres?. Yo no, desde luego, ya sabéis que soy una adicta confesa. Iba a decir chocoadicta pero lo he repensado unos segundos, una vez leí que eso podría interpretarse como adicta a los chocos y por extensión a las rabas y calamares, que también, pero, decididamente, no es el caso :-).

Elaborar una cobertura para tartas o una crema de estas características, con chocolate, resulta complejo por no decir directamente desaconsejable. No solo habría que atemperarlo correctamente para que adquiriera un brillo atractivo, sino que, con el contraste frío del postre, se solidificaría volviendo a su estado original. Lo que os quiero mostrar hoy es una alternativa ideal para este tipo de postres fríos. Se utiliza como cobertura de tartas (con algún gelificante), porque tiene todo el sabor del chocolate, una textura fluida y brillante, y sin los inconvenientes que os he comentado. Es una receta que he adaptado de la cobertura brillante de chocolate del libro Todos los sabores del chocolate de Pierre Hermé. Como tengo cierta tendencia a experimentar y simplificarme la vida, he acabado adaptando las proporciones de los ingredientes  además de utilizar simplemente leche, en lugar de nata y agua como indica la receta.  Veréis, y a riesgo de poner en evidencia mi ignorancia, tengo que deciros que no entiendo muy bien el sentido de rebajar nata con agua, o reconstruir la leche mediante la rebuscada fórmula de mezclar leche en polvo con agua, en lugar de utilizar directamente leche. Seguro que todo ello tiene una razón de ser y que yo no alcanzo a comprenderla, quizás una cuestión de temperaturas o de grasas, no lo sé, pero, os puedo confirmar que con esta pequeña sustitución queda también estupendo. En cualquier caso, y como no podía ser más sencillo y resultón, he querido compartirlo con vosotros. Seguro que se os ocurre mil combinaciones donde usarlo.

El helado con que he emparejado este delicioso fluido también es casero. Se trata de un biscuit al whisky extraordinariamente cremoso, sencillo de hacer sin necesidad de heladora y que os traeré la semana que viene. Hace unos meses me regalaron el accesorio para helados de la cooking chef. Sobra decir que he preparado helados como una posesa y que os los quiero traer. Si no todos, al menos, una muestra. Sin embargo, he querido empezar por algo muy fácil y artesano para que, quienes no tengáis este accesorio o un aparato similar, podáis hacer en casa todo tipo de helados cremosos.  Hoy empezamos por el tejado y la cobertura de chocolate caliente, os apuntáis? ;-)


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