martes, 29 de junio de 2010

Coca de Llardons, para la verbena de Sant Pere









Según he leído en un documento del Gremi de Pastisseria de Barcelona (gremio de pasteleria), existe una anotación en el dietario de la ciudad (posiblemente se trate del Dietari de L'Antic Consell Barceloní, que se empezó a escribir en el 19 de agosto de 1390, aunque es una suposición mía porque no lo precisa), correspondiente al 28 de junio de 1606, donde se hace referencia a un incendio provocado "por la costumbre de hacer fogatas y tocar música", según era tradicional en la vigilia de Sant Pere (San Pedro). También, de esa misma noche, está documentado el incendio de tres barcas de pescadores en la playa de la ciudad, que como todavía es costumbre en muchas poblaciones costeras, debieron provocar las fogatas que hacían las gentes de mar, a pie de playa, para celebrar la verbena.

Estas referencias avalan el hecho de que la verbena de Sant Pere era, al menos, tan importante como la de Sant Joan, con lo que tradicionalmente se practican las mismas costumbres, en lo concerniente al fuego y las cocas, de una semana atrás.

A la práctica, y con el paso de los años, ni mi generación, ni la de mis padres, recordamos esta verbena con la misma intensidad que la de Sant Joan, y menos si al día siguiente no es festivo. No obstante la tradición de comer coca no se ha perdido, y hoy, por traeros la que a mi juicio es la más sencilla de todas ellas, os traigo una coca de llardons (chicharrones) hecha con hojaldre preparado. Esta es de las pocas cocas, que yo sepa, que se prepara también con esta masa, siendo posiblemente más tradicional con masa de pan. Esta, además de resultar sencillísima en su elaboración, resulta especialmente deliciosa y curiosa, por tratarse de una mezcla dulce-salado, por lo que es mi propuesta para esta "verbena" y para cualquier día del año en que os queráis obsequiar con una delicia sin muchos quebraderos de cabeza. Especialmente para mi padre, que es un manitas a quien enseñé como hacerla no hace mucho, para que tenga a mano la receta. :-)

os cuento como hacerla en un plis plas :-)

miércoles, 23 de junio de 2010

Coca de Sant Joan rellena de crema. "De mi madre".








hemc #45 - la cocina de mama

Participar en un HEMC llamado "la cocina de mamá" resulta complicado para  quienes hemos aprendido de ellas, más que nada porque resulta difícil elegir solo una receta. Así que, aprovechando que quería subir una coca para la verbena de Sant Joan, me he decidido a hacerla tal como la preparaba mi madre para mí :-). Con ella colaboro en el evento que este mes organiza Su, de El horno de Su.

Es una coca a la carta, no solo con crema que la adorne sino rellena de ella que le dará suavidad. Sin frutas confitadas que no me apasionan, pero sí con cerecitas que es la única fruta en almíbar que me gusta. Hoy no os traigo la coca tradicional, la de frutas, sino la que más nos gusta en casa. :-)

Cada 23 de junio se festeja en Catalunya la revetlla (verbena) de Sant Joan, la Nit del foc (noche del fuego) o Nit de les bruixes (noche de las brujas).  Puede que la más popular de las fiestas en las zonas catalanoparlantes. Desde las comarcas del sur de Francia hasta las poblaciones Alicantinas, pasando por Andorra y las Baleares, en definitiva en todo el levante mediterráneo, ésta es noche de pirotécnia, magia, mitología y rituales, fuego, bailes y las tradicionales cocas. Aunque la coca no se circunscribe a esta festividad, puesto que es una preparación ancestral y muy variada, este tipo de coca dulce de frutas será hoy la protagonista en todos los hogares. Tradicionalmente se toma como postre acompañada de cava y es, junto a los pequeños ritos y las numerosas hogueras que arderán esta noche, en lo que ha derivado la tradición pagana que celebra el solsticio de verano desde tiempos inmemoriales. Como ya os he comentado en otras ocasiones, el cristianismo solapó todas estas costumbres y es por eso que hoy en día, todas y cada una de ellas, está representada por el Santo que le corresponda.

En la actualidad es tradicional que la gente se reúna en fiestas de casas particulares o las que se organizan por todas las ciudades. Se tiran petardos, tracas y cohetes, de todos tamaños e intensidades en función de la edad de quien los manipule. Las consistorios contratan exhibiciones pirotécnicas que iluminan la noche y llenan los cielos de infinidad de colores y alegría. Se baila, en casa o en los "envelats" (carpas grandes) de los barrios, y la gente ve quemar las hogueras, algunas francamente descomunales, con la alegría propia de una gran fiesta, para acabar de madrugada con un baño en la playa. Puede que haya quien piense que un baño en el mediterráneo, precisamente esta noche a las 12, sea purificador, sobretodo en tierras alicantinas, donde se considera indispensable para que nos acompañe una salud de hierro el resto del año. Lo que sí os puedo asegurar es que nadar en sus aguas templadas a la luz de la luna es una experiencia muy agradable que lamento no poder repetir, el cantábrico no está para esos snobismos :-). Para evitar males mayores, tratándose de una noche especial, los organismos pertinentes organizan operativos especiales, tanto en hospitales como en los parques de bomberos, que suelen tener más salidas y servicios de lo que es habitual.

Como anécdota comentaros que ya en el S.XVIII se intentó poner freno, por ley, a los juegos con fuego de esta noche, aunque siempre en vano. El propio ayuntamiento de Barcelona (después del asedio a la ciudad de 1713-14), en el año 1780, impuso la prohibición de hacer fogatas, dentro de las murallas de la ciudad, en esta noche en concreto (no otras). Durante el franquismo también se persiguió la Nit del foc por considerarla una fiesta pagana e "impropia de gentes cristianas" :-), pero se continuó clandestinamente sin que nada pudiera evitarlo. Si os paseáis por cualquiera de sus ciudades entenderéis lo estéril que resulta, a veces, poner puertas al campo.  La imagen está tomada de wikipedia y pertenece a un grabado del S. XIX.

En estas fechas también es habitual la recogida de ciertas plantas (algunos ritos exigen que sea justo a las 12 en punto), independientemente de otros y muy variados rituales purificadores y portadores de suertes varias, para la más terrenal elaboración de licores tradicionales como la ratafía.


La tradición quizás más moderna es la que, desde el año 1955,  baja la Flama del Canigó (la llama del Canigó, que simboliza la lengua y cultura  catalana) desde la cumbre de esta montaña (2754m) y se lleva, en relevos y por gentes llegadas de todas partes para ese fin, a todos los rincones de las tierras catalanas para prender las hogueras. Lo que comenzó como un acto simbólico fue tomando fuerza en poco tiempo. En el año 1966 la llama cruzó por primera vez la frontera franco-española llegando a Vic. A pesar de la dictadura franquista, y casi siempre en clandestinidad, esta tradición fue extendiéndose por toda Catalunya como símbolo del carácter perdurable de la cultura catalana. Poco a poco este acto simbólico se fue extendiendo y, la flama del canigó, también llegó a tierras valencianas y a cualquier lugar de donde quisieran venir a recogerla.  En la foto de la izquierda podéis apreciar los troncos subidos a la cima del Canigó, donde prender el fuego. Peretence a wikipedia.


Cada 22 de junio, jóvenes excursionistas de Perpinyà (cooficialmente, en francés, Perpignan, y con el francés y catalán como idiomas oficiales ), suben al Canigó la llama que desde 1965 está permanentemente encendida en el museo del consistorio de esa ciudad. En la cumbre pasan la noche al cuidado de la llama, y al alba del 23 de junio inician el descenso. A los pies de la montaña esperan cientos de voluntarios venidos de todas partes responsables de repartir la llama (a pie, en bicicletas, coches, incluso por el rio Ebro)

Cada año, la Flama del canigó es recibida por el Parlament de Catalunya en un acto institucional, así como en ayuntamientos, consejos comarcales y entidades deportivas de más de 350 municipios catalanoparlantes (dentro y fuera de Catalunya). He leído que se calcula que unas 30.000 fogatas se encienden con la llama de esta tradición, que, de alguna manera, viene a entroncar con la celebración milenaria del solsticio de verano vinculado al fuego y al símbolo de colectividad, al que los catalanes somos muy dados. La foto corresponde al momento en que la flama del Canigó es recibida en la Plaça Sant Jaume, frante al ayuntamiento y al Palau de la Generalitat. También está tomada de wikipedia.

Otro día que traiga una coca menos laboriosa (por no enrollarme más, que me conozco :-)) os contaré un poquito de lo que sé acerca de sus orígenes e historia, que, para mí, es muy interesante. Solo os comentaré que las cocas (o cocs, y otras preparaciones parecidas y con otros nombres, como las "Pide" turcas, las "lahmacum" armenias o las "pissaladieres" provenzales) son preparaciones con orígenes pre cristinanos, muy posiblemente surgidas de la necesidad de aprovechar las masas de pan que no habrían leudado.  El nombre de coca, en catalán, proviene del antiguo holandés (fráncico), en la época en que Catalunya formaba parte del imperio Carolingio, al igual que Koek, Cake (inglés), y kuchen (alemán).

La coca de Sant Joan es básicamente una masa de brioche adornada de frutos secos, y/o escarchados, y azúcar. Con los años se han hecho habituales también los rellenos, que pueden ir desde la crema catalana hasta el cabello de ángel. Asimismo se pueden elaborar con harina de almendra siendo las combinaciones infinitas, y más en la medida en que, hoy en día,  uno puede elegir en las pastelerías y fleques (obradores) la composición que más le apetezca. También se consumen en el día de hoy las coques de llardons (cocas de chicharrones) que, además de en carnavales, son igualmente populares en estas fechas.

Os comento como he preparado esta coca:

jueves, 17 de junio de 2010

Llonganisses, fuets y una secallona casera. Parte II






En la entrada anterior os hablé de la historia y orígenes de este producto curado y del protagonismo, que en ese sentido, tenia la comarca de la Cerdanya en el imperio romano.

Hoy me gustaría explicaros como podéis hacer vuestros propios fuets, aunque sea de manera muy rudimentaria y sencilla, sin grandes requisitos. También un poquito de aquello que conozco a este respecto, que no es más que lo que he podido ver de un procedimiento casero, a mis tías abuelas, con los cerdos de casa, o simplemente como hacía mi abuela materna, colgando butifarres para secar.

Los que me conocéis un poquito ya sabéis que soy nacida y criada en Barcelona. Sin embargo he tenido la suerte, a diferencia de muchos niños en mi misma situación que no sabían ni de vacas, ocas, caballos ni cerdos, de conocer este paraíso situado en los pirineos, donde, aún hoy en día, vive la familia de mi abuela paterna repartida tanto en el lado español como en el francés (debido a que la comarca quedó dividida entre ambos países después del tratado de los pirineos de 1659. De aquí también que yo llame carotes (carottes, en francés) a las pastanagues (zanahorias en catalán) :-)). Bueno, a lo que iba, en este inmenso valle situado a 1000 metros respecto al mar, único por su tamaño en todo el pirineo, en un precioso entorno de bosques alpinos, lagos, praderas verdes y montañas nevadas, pasé los primeros veranos de mi vida (cuando estaba menos explotado turísticamente, y mediante un viaje infernal por la collada de Tosses, que hoy en día se traduce en 5 km de túnel del Cadí, todo hay que decirlo). Aunque han pasado muchos años, aún recuerdo, a pesar de que era para consumo propio, como en todas y cada una de las casas estaban colgadas, de las vigas de madera de sus buhardillas (les golfes), las llonganisses para secar. 


La foto de parte de la comarca la he tomado prestada de wikipedia. Al fondo podéis ver el Carlit (2921 metros) en los pirineos, en primer plano las pistas de esquí de la Masella  (si no me equivoco las pistas de la Molina quedarían al otro lado), situadas al este de la Serra del Moixeró (2535 metros) y entre ambos sistemas montañosos veis parte del valle de la Cerdanya (Baixa Cerdanya o Cerdanya espanyola), cuya capital de comarca es Puigcerdà. Es fácil entender que este clima sea factor determinante en la calidad de sus embutidos en general y llonganisses en particular.

Otro día os hablaré de sus quesos, sus fantásticos patés (pa de fetge, cuya traducción sería pan de hígado), o de los gratos recuerdos que tengo del trinxat de las cenas después de un agotador día en Andorra. No tengo intención de contar como mataban al pobre animal, entre otras cosas porque jamás lo he visto ni creo que hubiera querido verlo :-), pero sí recuerdo como hacían pasar la carne por una maquinita con manivela, embutiendo las llonganisses, y como las manipulaban y secaban.  Como todo esto, para la mayoría de nosotros, es algo prácticamente imposible, os mostraré como hacerlo simplemente con unas buenas butifarres con las que obtener unas secallones estupendas.


os cuento como:

miércoles, 9 de junio de 2010

Llonganisses, fuets y una secallona casera. Parte I








Hoy os quería mostrar una forma alternativa de conservación, pero es que me apasiono y  se me ha ido la pinza sin querer :-S, y por mucho que quiero resumir y sintetizar creo que lo más acertado es que separe la entrada en dos, una parte introductoria, histórica y descriptiva, y una segunda parte práctica. Así, como mañana me voy unos días de vacaciones, es como si me dejara los deberes hechos :-))

Aunque en nuestro país se elaboran una gran variedad de excelentes embutidos curados, me gustaría hablaros solo de una preparación muy concreta y típica en Catalunya,  porque son los productos que mejor conozco (y no tanto como yo quisiera :-))). Me refiero a las estrellas por excelencia de los embutidos curados catalanes, llonganisses y fuets.

miércoles, 2 de junio de 2010

Timbal de fondo de nevera




Hoy os propongo una de esas ideas sencillas que no llega ni a receta, de fondo de nevera, pero muy muy fondo. Vamos, de aquellas para aprovechar lo que haya, pero dándole ínfulas de plato de domingo.  Acompañado de una ensalada nos apañará muy bien un almuerzo de diario. La semana que viene nos vamos unos días y no hay cosa que odie más que dejar comida en la nevera, bueno sí, tener que tirarla. A esto me niego. Con lo que llevo algunos días de liquidación total. :-)

Necesitaremos unas socorridas patatas, algo de proteínas como podría ser una pechuga de pollo, un bistec que nos ha quedado soltero, una butifarra como en mi caso, o hasta con atún y mahonesa queda estupendo para cuando hace calor y apetece algo más refrescante. Para complementar, alguna hortaliza, lo que tengáis en la nevera. Zanahoria, guisantes, pimiento, cebolla, cualquier cosa que os guste. Obtendremos un plato completo y vaciaremos la despensa, no se puede pedir más :-)

os cuento con qué lo he hecho yo:


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
 
Ir Arriba