martes, 27 de abril de 2010

BBQ Fried Chicken, Fast food casero







Hay dos cosas que parecen ir siempre ligadas, un buen acontecimiento deportivo y el fast food. Seguramente esta afirmación no sea cierta, pero curiosamente se cumple en mi casa.  Cuando hay partido mis padres se preparan una pizza,  y cervecita en mano se disponen ante el televisor. En casa hacemos algo parecido, solo que a veces con una buena  pizza a la piedra, a veces con suculentas piezas de pollo frito. 

Será porque donde yo vivo no se estila y no hay locales (aquí la gente prefiere ir de pintxos), o porque lo echo de menos, el caso es que muy a menudo nos hacemos este pollo de nombre sureño, que como sucedáneo casero nos vale.

No voy a deciros que es idéntico al que todos conocéis, aunque se le parece. Tampoco es el que conseguimos con el famoso aderezo de Kraft, "Shake 'n bake" (del que no he sido capaz de encontrar en ningún sitio excepto en Canadà y USA, pero que otro día os subiré la receta ), pero también es más sencillo y con ingredientes al alcance de nuestra mano y,  por descontado, resulta muy sabroso. 

Otro "reto" que se me planteó fue como conseguir una salsa barbacoa decente. Debo aclararos que, para mí, decente, significa como la que nos dan en cajitas junto a las piezas de pollo o las alitas :-), nada de salsas con trocitos de cebolla y ajo, para dar el pego de pseudo-naturales, como las de los supers. Tenía que ser una BBQ con label de fast food y creo que he conseguido algo muy parecido y totalmente casero.  Es curioso que la salsa de esas cajitas, siendo de una marca muy conocida que está presente en todos los supermercados (al menos las que he probado en barcelona), sea imposible de conseguir si no es a través de estos locales. Lo que daría yo por que se comercializara :-).

Hoy os traigo ambas cosas en formato casero, un pollo frito muy decente, aunque sencillo y poco especiado, y una salsa barbacoa que para nosotros resulta superior. Auténtico fast food hecho en casa, con la garantía de unos buenos ingredientes. Vosotros ponéis las patatas fritas. :-)

lunes, 19 de abril de 2010

Pan artesano para "dummies", versión baguette




El título no es una casualidad. Este es realmente un pan para "dummies" panaderos, como yo :-). Ya la otra vez que os subí una entrada con panecillos artesanos os conté lo fácil que resulta hacer este pan. Y como también os dije en aquella ocasión, solo necesitais una buena harina, ganas, y 15 minutos de vuestro tiempo. 

Hace?








Veréis, este pan es el resultado de muchas pruebas (con masas madre, con levaduras diferentes, incluso harinas, formas de amasar, cantidades) con las que he ido aprendiendo de mis propios fracasos. 


Me gustaría que tuvierais presente que soy totalmente autodidacta y sin ningún conocimiento sobre la materia, así que lo que os pueda contar solo se basa en mi propia experiencia. Por no tener, no tengo ni un libro decente de panes que os pueda recomendar. Sin embargo  me hace ilusión compartir este pan tan sencillo con vosotros porque me parece muy resultón, y además porque he llegado a la conclusión que este pan tan simple cubre con creces nuestras necesidades sin tener que complicarme mucho la vida. Puede que a alguien que quiera iniciarse le sea de utilizad para empezar a hacer sus propios pinitos. 

Yo empecé con una panificadora que compré por internet cuando se hicieron tan populares, puede que 8-9 años atrás, y la típica receta que viene con ella. Sin embargo, aunque el pan salía muy bueno, no era lo que yo necesitaba. Conseguía una especie de pan de molde crujiente, pero a mi no me gusta tanto la miga como la corteza, así que me dio el empujón, en forma de gusanillo, para probar otras cosas. Además, mi principal objetivo era hacer el pan diario, que fuera gustoso y crujiente, pero sobretodo, fácil y rápido. 

Sé que mi método no es nada ortodoxo, como toda yo :-) (seguramente un panadero sería benevolente conmigo, un purista no, jejjjee ...qué cosas), pero sí os garantizo que obtendréis un pan muy sabroso y de manera muy fácil. También sé que muchos de vosotros hacéis unos panes deliciosos, pero, para quienes aún tengan dudas, os propongo probarlo para reivindicar que, los "dummies" del arte de la panadería, también podemos comer nuestro propio pan. 

Así hago el mío:

lunes, 12 de abril de 2010

Tronco de lomo de cerdo al vino negro del Priorat (D.O.Q)








La que os traigo hoy es una receta extraída de una colección de libros que recogen la cocina tradicional catalana comarca a comarca, presentando las recetas de la mano de prestigiosos cocineros de cada una de ellas. Así pues, este es un plato de cocina tradicional, adaptado a los gustos de casa, y elaborado con un soberbio vino de la comarca del Priorat. La particularidad de las tierras de esta comarca, compuesta de licorella (pizarra), resultado de la petrificación de grandes extensiones boscosas sepultadas hace 350 millones de años a causa de la gran actividad volcánica, así como sus condiciones clímáticas,  obligan a las raíces de sus viñedos a crecer entre dos y tres metros para alcanzar cierto grado de humedad.  En consecuencia sus uvas, de tamaño reducido y poco atractivas, poseen alta concentración de azúcares y minerales, de sabor muy profundo con varias capas aromáticas, lo que garantiza unos caldos excepcionales y con gran cuerpo, que valen el  prestigio y reconocimiento, tanto nacional como internacional, del que disfrutan hoy en día los vinos de esta comarca.

Los origenes del cultivo de vid en el Priorat se remontan al SXII, cuando los monjes de la "Cartoixa de Santa María d'Escaladei" (actualmente en ruinas, en el término municipal de la Morera de Montsant), primer monasterio de la Orden de los Cartujos en la Península Ibérica, introdujeron el cultivo de la viña sobre el año 1163. Estos mismos monjes fueron los primeros que sirvieron, y popularizaron, el "menjar blanc" (del que os hablé brevemente el otro día en la entrada de la crema catalana) como postres cuaresmales, que consistían en una crema a la cual se quitaban los huevos y se sustituía la leche animal por la de almendras.

El rey Alfons el Cast, II de Aragón y I de Barcelona, conocido también como "el Trobador", donó unas tierras, cedidas por Arbert de Castellvell, para fundar una Orden de Cartujos con la que "ganarse" un sitio en el cielo :-). La orden principal envió un grupo de monjes, provinientes de la Provença (Provence en francés), con la finalidad de encontrar un lugar adecuado donde construir el monasterio. Cuenta la leyenda que, durante la búsqueda, encontraron un pastor que les contó que, en sueños, veía unos ángeles subiendo al cielo mediante unas escaleras que reposaban en el tocón de un pino que estaba situado justo donde pacía su rebaño. Los monjes interpretaron aquella revelación como una señal divina y allí mismo construyeron un pequeño claustro que sería el origen de "la Cartoixa de Santa María d'Escaladei" (del latín Scala Dei, escalada hacia Dios, o la escalera de Dios). Lo que hoy es el pueblo d'Escaladei fueron las tierras de cultivo del monasterio, que continuaron utilizándose  después de la desamortización de Mendizabal de1835. 

Poco a poco se fue perfeccionando el cultivo y método de elaboración, hasta el punto que la región empezó a ser conocida por la calidad de sus vinos. Siglos más tarde, a finales del SXIX, la aparición de la plaga de la  filoxera (un pequeño insecto de origen americano que en 1877 aparece por primera vez en España, concretamente en Girona y Málaga) provocó el abandono de esta actividad en la comarca (y realmente en todas las comarcas catalanas, muy volcadas en esta economía), a pesar de las medidas preventivas y la quema masiva de viñas que no impidió que la plaga se propagara. La actividad vitivinícola no volvió a recuperarse de manera significativa en la comarca hasta muy avanzado el siglo XX, gracias entre otras cosas a los injertos de ejemplares autóctonos con cepas americanas, que les hacen inmunes a la plaga. El hecho de que sus frutos no facilitaran una producción masiva también dificultó, durante muchos años, que la elaboración de estos vinos fuera considerada por los productores, que no veían rentabilidad a corto plazo. Hasta que se tomó conciencia de la importancia de la calidad excepcional del producto. La preciosa fotografía, de la copa de Priorat negre, pertenece a la web de Viajes Tarraco.

Hoy en día toda la comarca está integrada en una denominación de orígen vinícola, los municipios centrales a la DOQ Priorat, y los más exteriores a la DO Montsant. Acompañar nuestras mesas con este vino es un placer, y en la elaboración que os traigo hoy ha dado como resultado un plato de sabor afrutado y dulce, y por supuesto, divino, en toda la extensión de la palabra. :-) 

lunes, 5 de abril de 2010

Merluza en salsa verde, con nombre propio






No recuerdo ahora si fue esto o el curso de batua, pero creo que lo primero que me regalaron mis suegros cuando vine a vivir a Euskadi  fue un libro de cocina tradicional. Es algo que siempre les he agradecido muchísimo, porque, aunque he aprendido "usos y costumbres" de ver cocinar a mi suegro, he tomado este libro como guía cada vez que quiero preparar algo con aire euskaldun. Para ellos es el vademécum de la cocina de su tierra, y supongo que ha de ser verdad porque es la primera consulta en caso de duda y el recetario por excelencia de su casa, donde por cierto se come muuuuuuuy bien :-). Así que, con la garantía que me merece su criterio, también forma parte de mis libros de referencia en cuanto a cocina tradicional.

Con el  título "Guria, cocina vascongada", publicado e impreso en Bilbao y cuya primera edición es del año 1973,  pretende ser un tratado de cocina que recoge los oficios y peculiaridades de unas cuantas etxekoandreak (amas de casa) en la cocina popular y tradicional, y sobretodo, una recopilación de las excelentes recetas del prestigioso restaurant, establecido en Madrid desde el año 1940, que autoriza y da nombre al libro y supervisa todas sus recetas. Además nos introduce en su recetario con una serie de procedimientos orientativos, tanto dentro como fuera de la cocina, muy útiles para cualquier gourmet a quien también le agrade observar el protocolo ante la mesa. Consejos y disposiciones para una ocasión especial o simplemente para el aprendiz de sommelier que desea saber con qué vinos acompañar adecuadamente cada plato. Tiempos de cocción,  el arte del trinchado, valores alimenticios, términos culinarios etc. Conocimientos muy valiosos teniendo en cuenta que provienen de la cocina de un restaurant de reconocido prestigio nacional e internacional.

En mi humilde y personalísima opinión, vaya eso por delante, es un libro excelente para la consulta y práctica de los platos típicos de la gastronomía euskaldun. Muy espartano, si se me permite, en cuanto a explicaciones —algo que no debería sorprenderme porque es parte de su idiosincrasia— incluso inquietantemente parco a la hora del listado de ingredientes, en ocasiones sensiblemente inferior a los que se observan en la foto que le corresponde, si es que la hay,  de las poquitas que ilustran el libro (como por ejemplo la que os traigo, donde no menciona ni la merluza, excepto en el título, ni los huevos, ni los guisantes, :-) pero sí los muestra en la foto del plato acabado). No obstante se aprecia claramente que quien lo ha supervisado se ha criado entre esos fogones, y eso se agradece.

Sin embargo también recoge algunas recetas (pocas) de arraigada tradición mediterránea que creo que no están en absoluto a la altura de la calidad del libro, y que, repito, en mi opinión, no os recomendaría seguir de ninguna manera. El lector tiene la desagradable sensación que se han incluido sin una mínima rigurosidad evidenciando un claro desconocimiento, que le hace pensar si no hubiera sido mejor haber obviado, por ser totalmente prescindibles, tratándose de "Cocina Vascongada". Ya sabéis que no soy nada ortodoxa en la cocina, ni me gustan los purismos, porque me parecen faltos de toda lógica y la antítesis de la tradición popular, pero siendo un  libro de recetas tradicionales lo considero en cierta medida necesario y creo que deberían tratarse con infinito mimo y respeto. Dicho lo cual, sigo pensando que es una buena guía para quienes quieran iniciarse, única y exclusivamente, en la cocina tradicional de Euskadi.

De este libro os traigo la receta  Merluza en salsa verde "Guría", señalada como del propio restaurant, y otra de esas maravillas que cocina mi suegro cada vez que vamos a visitarles.  Así es como la preparo yo en base a la receta:

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