jueves, febrero 11

Cocktail tropical de langostinos



Me hacía gracia aportar alguna receta especial para el día de San Valentín. Por razones personales no voy a disponer de tiempo para ello, pero sí he pensado que este cocktail tropical, que se prepara en un periquete y resulta muy atractivo, sería una solución perfecta para sorprender a tu pareja después de un día de trabajo. Si lo acompañáis de media docenita de ostras, o unas almejas de Carril a la plancha con aceite y limón, o un suculento pero sencillo pescado al horno, y una botellita de vuestro vino preferido, ya tenéis en 20 minutos una cena romántica comme il faut

Ni recuerdo la primera vez que lo hice, pero, si en alguna ocasión en que he tenido invitados he puesto este entrante, ha provocado exclamaciones. Creo que más por el colorido de la presentación, que por el contenido en sí. :-)

Os cuento como lo hago:


Ingredientes para dos personas:

  • 1 piña natural
  • una docena de langostinos (mínimo)
Para la salsa rosa:
  • 200ml. mahonesa (la marca que más os guste, pero mejor preparada)
  • 35gr. de ketchup 
  • 5 gotas de tabasco
  • 5 gotas de salsa Worcestershire (Lea  Perrins)
  • 2-3 cucharas de zumo de naranja natural
  • 1 cuchara de Cognac o Armagnac

Empezad por cocer los langostinos, hacedlo como tengáis costumbre, a mi me gusta hacerlo en un poquito de agua y sal, pero sobretodo no dejéis que se hagan demasiado. 

Echadlos de golpe en agua hirviendo y en cuanto vuelvan a arrancar el hervor, y cambien de color,  id pensando en retirarlos.

Si los usarais congelados, proceded de la misma forma pero dadles un poquito más de tiempo a que cambien de color.


En cuanto pierdan un poquito de temperatura, peladlos y dejad un par de ellos para decorar.

A mí me gusta dejarlos enteros, pero podéis quitar el cuerpo y dejar cola y cabeza, solo la cabeza, o solo la cola, como más os guste. Quitadles, si lo veis necesario, los intestinos.






La piña procurad que esté madurita, pero no tanto como para que aparezcan motas o golpes que nos afearía la presentación.

A parte del tacto, el aspecto y el color, que ya son orientativos, sabremos si una piña está en su punto de madurez comprobando si las hojas del centro se pueden quitar con facilidad. Si las hojas centrales, las más tiernas, cuestan de arrancar con un simple tirón de los dedos índice y pulgar, no está madura.

Una manera de cortar la piña, asegurándonos que quedará asentada una vez en el plato, es disponiéndola tumbada sobre el mármol y dándole un empujoncito, al rodar se parará donde tenga una base más estable (Ya veis que el sistema es fruto de una tesis doctoral :-D). Si la cortarais sin tener esto en cuenta, una vez en el plato, bailaría o se decantaría. Tal como quede, después de rodar cual croqueta, cortadla en dos mitades, procurando que ambas partes queden todo lo  iguales que o