jueves, enero 28

Ensalada tibia de lechugas y canónigos "frescos", escalivada y langostinos




Si leisteis la entrada anterior respecto a la "frescura" de las hortalizas de nuestra macetohuerta, entendereis el título que he puesto a esta receta. :-)

Si algo tienen estas lechugas es que hay que comérselas pronto, no porque no vayan a aguantar en la nevera, que lo hacen y mucho más que si fueran compradas, sino por el gustazo de comerse algo recién recolectado. A la vez he querido optimizar este plato. Por un lado darle templanza, porque está haciendo un frío infame en la calle y como que no apetecen los platos fríos. No vayais a pensar que esto de templar las ensaladas es invento mío, no. Aunque parezca que no sea algo habitual resulta un plato delicioso. Por otro lado contrarrestar los efectos inhibidores de los canónigos con unos afrodisíacos langostinos. El equilibrio es salud... y signo de inteligencia si te quieres llevar bien con tu pareja :-)))

Os animo a probarla, porque, bromas aparte, está impresionante. Esta es la manera en que me gusta hacerlo:

Ingredientes para 2 personas:

  • 1 lechuga maravilla ( a ser posible de crianza propia :-))
  • un puñadito de canónigos (idem)
  • escalivada al gusto
  • 50 ml del jugo de la escalivada
  • 10 langostinos
  • 50ml de aceite de oliva
  • 4 o 5 dientes de ajo (a vuestro gusto)
  • perejil
  • 1 guindilla de pimienta cayena

Picad en un mortero los ajos y el perejil y dejadlo macerar, mientras preparáis lo demás, en el aceite de oliva.

Limpiad y cortad la lechuga. Esto no tiene nada de especial pero os comento como lo hago yo. Al no usar insecticidas, en invierno es muy difícil, pero en verano, puede ser lógico encontrarnos algún bichito o caracolillo. Como soy escrupulosa para estas cosas, lavo las hojas a conciencia una a una bajo el grifo. Con los dedos voy "pellizcando" trocitos de hoja hasta que me quedo en la mano con el nervio o tronquito, que descarto. La verdad es que son lechugas muy tiernas, y no sería necesario, pero me he acostumbrado a hacerlo así.
Poned la lechuga a remojo en agua y un buen chorro de vinagre blanco (o del más fuerte que tengáis). Es tan solo por el efecto antiséptico, no me gusta utilizar lejías.

Limpiad los canónigos, pero simplemente bajo el grifo, no los pongais en remojo. Aseguraos que no tengan raices y si los habeis comprado y tienen, plantad alguno en un tiesto :-) salen muy bien.

Pelad en crudo los langostinos (reservad o congelad las cabezas y cuerpos para un fumet, si queréis). Preparad unas tiras de pimiento escalivado y separad un poco del su jugo de su cocción. Si no tuvierais escalivada o tiempo de hacerla, podeis utilizar perfectamente pimiento envasado, tipo del piquillo. También os quedará muy bueno.


En una sartén saltead todo el  macerado al que añadireis la guindilla. Brevemente.

Desafortunadamente, los ajos, no son plato de gusto para todo el mundo. A nosotros nos encantan y, por poco que se lleve bien con lo que cocino, lo uso para todo.

Incluso crudo en all i oli, raspadito en una tostada con tomate y aceite de oliva, en ensaladas de tomate, picadito con perejil para pescados o mariscos... lo dicho, nos encanta, pero es que además es garante de una buena salud, purificador y un buen aliado para nuestras defensas. Ayuda a prevenir resfriados como si de una buena dosis de vitamina C diaria se tratara.  Los médicos, los amantes de prevenir antes que curar, aconsejan la ingesta de al menos un diente de ajo diario, en crudo a ser posible. Tengo la gran suerte de no sufrir desagradables efectos colaterales, pero para quien tenga problemas de este tipo os aconsejo quitarle la semilla o corazón, resultará mucho más suave en vuestro estómago y, en gran medida, los evitareis. Vale la pena por sus valiosísimas propiedades. De obligado consumo a quienes les gusta cuidarse con bífidus y similares y mucho más barato. :-)

Añadid los langostinos y dadles justo un toque.













Apenas tomen color añadid las tiras de pimiento escalivado. Aquí os cuento como podeis hacerlo. Saltead todo.












En cuanto hayais salteado un poco el pimiento, añadid el caldo de la escalivada.

Dejad que reduzca un pelín. No demasiado porque esta salsa será el aliño de la ensalada. Simplemente que emulsionen los sabores.

Probadla y sazonad o salpimentad  a vuestro gusto, si lo creéis conveniente.




Mientras, escurrid y disponed tanto la lechuga como los canónigos en el plato donde vayais a servir esta ensalada templada. Repartid  los langostinos y el pimiento a vuestro gusto. Acabad regando las lechugas con el caldo de la sartén, bien caliente, a modo de aliño.



Mira que me gustan las ensaladas, de todo tipo y manera, pero esta está realmente sabrosa. Espero que os guste tanto como a mí. :-)

13 comentaris:

  1. Que bueno, Maduixa... me la apunto, que tiene que estar riquisima!
    Un beso

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  2. Hola Anita, guapa! Sí que lo está, pruébala y me cuentas. ;-)

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  3. Madre mia! Acabo de comer en una mesa llena de papeles, un bocata, y mira tu por donde a mi me apetecia unos langostinos para que me pusieran marchosa que bastante inhibida estoy, jiji

    besotes

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  4. En estos momentos ...es lo mejor , para perder un poco de peso:::

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  5. Hola Su, preciosa! qué penita me has dado, con ese bocata entre papeles... anda que no me ha pasado a mí veces... no me extraña que los fines de semana te desquites con tanta maravilla.

    gracias por estar ahí, un beso enorme. :-)

    Dolors, bonica! lo de perder peso ya lo he dejado por inútil jajajaa

    un petó. :-)

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  6. Sincretamente..trasteando tu web solo puedo decir WUAU!! Eres una CRACK!

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